Durante el año 2010 se llevaron a cabo muchas menos hipotecas que en la época del boom inmobiliario, pero las que se llegaron a cerrar tienen unas características muy diferentes a las de entonces: el importe es un 24% más bajo de media y el plazo promedio de devolución, inferior, de 22 años frente a los 26 que se alcanzaron en el pasado año 2007.
Las hipotecas en España fueron alargando su plazo de devolución y creciendo en importe a la par del alza de precios de las viviendas. El máximo se alcanzó en 2007, cuando alargar los plazos de pago e incrementar el volumen de la hipoteca era el único modo de acceder a un piso para la mayoría de ciudadanos.
La crisis y el desplome de los tipos de interés han hecho que los precios de las casas desciendan, que las cuotas medias de las hipotecas se abaraten y que el acceso a la financiación haya dejado fuera a los perfiles menos solventes. El resultado, que cada vez se conceden menos hipotecas, por menor importe y a menor plazo de devolución, cuatro años menos que en 2007.
El cambio fiscal en materia de vivienda, las tasas de desempleo y la evolución que siga el euribor, índice de referencia más utilizado en España para el cálculo de los intereses en las hipotecas, marcarán el ritmo de evolución futuro de las hipotecas.
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